lunes, 9 de marzo de 2009

La Mejor Pastelería de Pekín

¿Por qué no me cansaré de pasear por las calles de la capital China? He conocido a tanta gente que tras seis meses en Pekín, están tan cansados de lo que supone vivir aquí, que se vuelven a sus casas casi de inmediato. Yo, sin embargo me he debido adaptar tan bien a la vida pekinesa, que redescubro la ciudad cada día.


Una ciudad que aun después de los JJ.OO, sigue llena de obras y restauraciones, obreros tirando edificios, otros construyendo paredes nuevas, pintando fachadas... La ciudad cambiante la llamaría yo. Pero, afortunadamente, también hay cosas que no cambian.


Hoy, por ejemplo, paseaba por una zona del centro que hacía tiempo que no frecuentaba a pie, y allí en una pequeña esquina a escasos metros de Gulou (la Torre del Tambor) sigue estando la mejor pastelería de todo Pekín.





Tan pequeña que ni siquiera tiene puerta, todos los que hacemos cola durante largo rato, tenemos que hacer nuestro pedido a través de una pequeña ventana abierta en la fachada.







El olor que sale de los ventiladores de la pared hace que cualquiera salive, y los manjares que venden en esta pequeña tienda son dignos de emperadores pasados.


Cierto es que los chinos no son muy golosos, y cuando preguntas, por ejemplo en una tienda de panecillos, si lo que vas a comprar es dulce y te dicen que si, seguramente el panecillo en cuestión no tendrá el grado de dulzor esperado.


Sin embargo en esta pastelería, que se llama 福瑞林西点 (Fu Rui Lin Xi Dian), siempre hay largas colas, y los chinos se llevan cargamentos enteros de todo tipo de pasteles.








En esta pastelería se pueden pedir las cosas al peso (por ejemplo 1 Jin, que son 500 gramos) o más fácil, y cómo acostumbran a hacer los chinos, por precio (por ejemplo 10 Kuais de palmeras).





Hoy he comprado un pequeño surtido para que veáis que ricos dulces tenemos en Pekín.


Me he llevado 5 Kuais de Paufu (que son profiteroles de nata, a los que me gusta llamar pequeñas bombas dulces por el deleite que supone que te exploten en la boca); 10 kuais de palmeritas (que llevan pasas y están hechas de hojaldre blandito); 2 piezas de bizcocho (La chica que tenía delante ha pedido 2 kuar que se supone que son dos piezas, pero resulta que 1 pieza de bizcocho son dos trozos, así que ella ha protestado, pero como yo ya me lo sabía y quería 4 trozos, he pedido 2 kuar y me han dado exactamente lo que quería) ; y por último dos tartaletas de huevo.


Estas bolsas llenas de pasteles me han costado en total 23 kuais (2.65 euros).





Por la cantidad de gente que viene aquí a comprar, siempre hay pasteles nuevos, recién salidos del horno.




Yo intento no pasar muy a menudo por ahí, por que la tentación es demasiado grande. Pero os dejo la dirección completa a continuación por si algún día tenéis oportunidad de pasaros por aquí a degustar esta fantástica repostería.


福瑞林西点

地安门外大街, 50


Fu Rui Lin Xi Dian

Di An Men Wai Da Jie, nº 50



Para que luego digan que los chinos no son dulces.






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