sábado, 24 de enero de 2009

春节快乐!Feliz año nuevo!

Festival de la Primavera

En China el llamado Festival de la Primavera (春节, Chun Jie), o Año Nuevo chino, es la celebración más importante de todo el año. Se celebra el comienzo del nuevo año lunar, que varía de unos años a otros. En 2009 la “nochevieja” china tendrá lugar la noche de mañana Domingo 25 al Lunes 26 de Enero. Y con ello, comenzará el año 4706 según su calendario.


¡Adiós al año de la rata y feliz año del Buey!

Según la leyenda, Buda llamó a los animales para celebrar con ellos año nuevo. A la llamada se presentaron 12: La rata, el buey, el tigre, la liebre, el dragón, la serpiente, el caballo, el carnero, el mono, el gallo, el perro y el cerdo. En su honor, Buda les concedió a cada uno un año.


Por este motivo los chinos tienen ciclos de 12 años. Este que termina ha sido el año de la rata, (con el que ha comenzado un nuevo ciclo) y el nuevo que entra será el año del Buey. Es tradición que la gente que haya nacido en el año del animal en curso, lleve durante los 12 meses, y sin quitárselo, un cordón rojo para evitar la mala suerte. (Yo que soy rata, por mal que suene eso, he llevado todo el año un cordón rojo en mi tobillo, que por fín, mañana me podré quitar)


¿Cómo Celebren los Chinos su nochevieja?

La víspera de año nuevo es necesario juntarse con la familia, para degustar un banquete, beber alcohol y pasar la velada todos juntos. Por ello los chinos que viven fuera de sus lugares natales, deben regresar en estos días al hogar familiar para visitar a parientes y amigos. Lo que cada año colapsa las estaciones de trenes durante días con millones de personas que afrontan viajes de más de 16 horas en tren para llegar a sus ciudades de origen.


Hay que tener en cuenta que este es el mayor desplazamiento migratorio anual de todo el mundo. Por ejemplo en 2007, cuando la fiesta cayó en 18 de Febrero, el periodo migratorio se considera desde el 23 de Enero hasta el 2 de Marzo, y durante ese tiempo se contabilizaron 1.786 millones de desplazamientos.


Una vez en casa, la cena para despedir el año es una de las cosas más importantes que hay que preparar, y su infinidad de platos están llenos de simbolismo.


En la cena no debe faltar pollo, pescado y tofu, ya que su pronunciación en mandarín (ji, yu, doufu) se asemeja a la de auspicio, abundancia y riqueza, lo que augura un buen año. Pero tampoco faltarán carne, pato, dulces, frutos secos y fruta, especialmente naranjas y mandarinas, que se regalan en cestas, porque representan la suerte y la prosperidad.


El año pasado tuve la oportunidad de pasar la cena del último día del año con una familia china y algunos amigos en un pequeño pueblo de los suburbios de Pekín en las faldas de la Gran Muralla.


La cena fue típicamente china con todos los platos e ingredientes necesarios para augurarnos un buen año.





Cuando llegamos la mesa ya estaba puesta, y como manda la tradición, antes de sentarnos a cenar nos llenaron, como buenos anfitriones, unos cuencos (que yo en mi casa utilizaría para tomar cereales) con cerveza hasta arriba, para ir entonando. El caso es que yo tenía entendido que eso se hacía con Baijiu (el orujo chino) pero debieron pensar que como extranjeros éramos un poco flojos y se decantaron por la cerveza. Cosa que agradecimos enormemente.





Una vez sentados en la mesa, no dejaron de llegar más platos: pollo, pescado, gambas…







Tras la cena las familias esperan despiertas el año nuevo, y a las 12 salen a la calle a recibirlo tirando petardos.


Como los chinos cenan bastante pronto, entre la cena y los petardos, muchos aprovechan para hacer los típicos Jiaozi, o empanadillas chinas. El proceso parece fácil, pero técnica y muchos años de práctica son más que necesarios para que tu Jiaozi no parezca un churro.


Se corta la masa en trocitos:





Se aplasta:





Se rellena de una pasta hecha con verduras y carne







Y ahora viene lo difícil… se cierra







Y se coloca junto a los demás.








Al día siguiente desayunamos los duramente hechos Jiaozi cocidos:





Y los comimos fritos:





El día siguiente es tradición visitar a los parientes de mayor edad y esperar en casa a que otros familiares vengan también de visita, para ofrecerles los dulces típicos de esta época.


Como en toda buena celebración los niños son los que más suerte tienen, y en China no es distinto. La mañana de año nuevo, los niños reciben dinero dentro de sobres de papel rojo (los 红包 hong bao, como también y por extensión se llama a los sobornos). A los niños se les da dinero por que de esta manera se cree que se evita que les ocurran cosas malas, y los sobres son de color rojo, como el fuego, para ahuyentar a los malos espíritus. Los padres son los primeros en entregar los sobres, o bien por la mañana o bien los colocan bajo la almohada durante la noche. Después, durante el día, abuelos y tíos también les darán sus sobres a los más pequeños.





Contando con la conocida superstición de los chinos, hay que dar por hecho que durante el último y el primer día del año hay que evitar determinados comportamientos para no alejar la buena suerte, tales como lavar la ropa, los platos o barrer el suelo. La tradición tampoco aconseja lavarse el pelo esos dos días o manejar objetos cortantes o punzantes. Y sobre todo no se debe hablar sobre enfermedad o muerte.


Decoración y petardos

El carácter de la felicidad, “Fu” en chino, es imprescindible en las puertas de todas las casas. En muchas de ellas, se coloca el carácter al revés para atraer la suerte, por que llegar y volcar en chino se pronuncia “dao” por lo cual la creencia es que al volcar el carácter haces que la felicidad llegue a tu hogar.





Con la misma intención, se pegan en las ventanas recortes de papel rojo y se colocan carteles también de color rojo con inscripciones de caligrafía negra a los lados de las puertas.


Todo esto por supuesto aderezado con el estallido constante de miles de petardos desde tempranas horas del día hasta altas horas de la noche, ininterrumpidamente durante aproximadamente 7 días.


La leyenda habla de un animal caníbal de nombre “Nian” que venía en año nuevo a devorar a los hombres. Para ahuyentarlo, se echaba bambú al fuego, que al quemarse chasqueaba y asustaba al animal.


Del bambú pasaron a los petardos, pero las autoridades los prohibieron en el centro de Pekín durante 12 años para prevenir accidentes y la polución correspondiente. Sin embargo en 2005 se volvieron a permitir, y los Pekineses han recuperado la tradición con tantas ganas, que el ruido ensordecedor de los petardos inunda la ciudad durante toda la festividad mientras las alarmas de los coches les hacen los coros. Y es que algo curioso sobre los petardos, es que les gusta encenderlos cerca de los coches lo que hace que salten todas las alarmas. Como consecuencia de ello al día siguiente muchos coches no pueden arrancar por falta de batería.


Otra manera de celebración es la danza del Dragón, más popular en el sur del país donde se supone que el frío no es tan intenso, lo que permite los eventos callejeros. Los chinos elaboran dragones hechos de papel, seda y bambú y representan un baile. El animal elegido para ello es el dragón porque simboliza la fuerza, la buena fortuna, la sabiduría la longevidad y la nobleza. Aquí en Pekín, llevamos una semana a una media de -7º así que esta manera de celebrar es poco aconsejable.


Pero en la capital sí organizan ferias en algunos de los parques de la ciudad. Una concentración festiva muy colorida y pintoresca que merece la pena visitar.


Durante los días que vienen intentaré acercarme a los parques y lugares típicos de celebración para intentar acercaros un poco al ambiente festivo que están viviendo, ya desde hoy más de 1300 millones de personas.


Y como dirían los chinos 恭喜发财 (Gong XI Fa Cai) ¡Feliz y próspero año nuevo!



viernes, 23 de enero de 2009

Obama desde China


La noche del discurso inaugural de Obama como 44 presidente de los Estados Unidos de América, Pekín andaba alborotado. El discurso, por la diferencia horaria, comenzaba a la 1 de la madrugada China, y eramos muchos los occidentales que decidimos salir a cenar y después pasarnos alguno de los múltiples bares con televisión que seguro retransmitirían el evento.


El caso es que todo estaba demasiado lleno, y yo opté por volverme a casa a verlo en la CNN.online. Lo podría haber visto desde mi nuevo teléfono móvil, pero por lo visto China aún no permite el servicio de CNN mobile en su territorio. Pues volví a casa, abrí la página, dejé que se cargara el vídeo (que la verdad iba un poco a trompicones), vi todas las presentaciones y los preliminares, y justo, justo cuando llaman al, hasta entonces, presidente electo para que pronuncie el juramento, la imagen de la CNN se quedó helada en mi ordenador y sólo pude oir el audio hasta que los cañones empezaron a disparar por el nuevo presidente, momento en el que se restauró la imagen. Un desastre desde luego.


Yo elegí, ahora lo sé, mal la CNN porque pensé que serían los que más infraestructura tendrían preparada para el evento del año. Obviamente me equivoqué. La verdad es que ni por un momento me plantee ver el discurso en la televisión china, porque, primero pensé que a lo mejor no lo retransmitían entero, y un momento así de histórico había que presenciarlo al completo, y además porque supuse que en caso de retransmitirlo lo harían con traducción simultánea al chino, lo que iba a complicarme la comprensión del asunto.


Pero James Reynolds, el corresponsal de la BBC en China, si estuvo siguiendo el discurso en la televisión nacional China, la CCTV. Y, por lo que escribe en su blog, las autoridades no salieron muy contentas con lo que Obama tuvo que decir aquel día.


En la retransmisión en directo, como yo bien suponía, con traducción simultánea, en el momento en el que Obama dijo aquello de “Recordad que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y al comunismo no sólo con misiles y tanques, sino con sólidas alianzas y firmes convicciones.” El volumen de la voz de la traductora fue desapareciendo después de decir fascismo, y sin terminar la frase, conectaron con el estudio, en el que la presentadora tuvo que salir del paso haciéndole una pregunta a una invitada o colaboradora que se encontraba en otro plató.


Podéis ver la maniobra en este vídeo de youtube.


video



Además al día siguiente, cuando todos los medios publicaban el discurso íntegro del nuevo presidente de Estados Unidos, China también lo publicó, pero selectivamente.

Según la BBC, los medios que publicaron el discurso lo hicieron en inglés y en chino. La versión original inglesa estaba íntegra, mientras que en la versión traducida al chino faltaban algunos pasajes.


Veamos que fue lo que no le gustó al Partido:

“Recordad que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y al comunismo no sólo con misiles y tanques, sino con sólidas alianzas y firmes convicciones.”


Al igual que en la emisión en directo, la mención al comunismo puso nerviosos a los que están al mando, y cortaron la emisión conectando con estudio, en las versiones chinas escritas del discurso, lo que hicieron fue directamente omitir la palabra comunista de esa frase, haciendo sólo mención al fascismo.


La llamada a los líderes de los países que quieren “culpar a Occidente de los males de sus sociedades” tampoco gustó al censor, que también borro está frase de las traducciones en mandarín.


Cuando Obama dijo: “A aquellos que se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y la represión de la disidencia, tenéis que saber que estáis en el lado equivocado de la Historia”. Alguien se debió dar por aludido, porque tampoco han dejado que los chinos lean esta frase del discurso histórico del nuevo presidente.


Y es que yo supongo, que cuando verdaderamente llevas años aferrándote al poder mediante la corrupción y la represión de la disidencia, en el fondo no te gusta que sea el nuevo el que venga a decirte que estás en el lado equivocado de la historia.


Hay palabras que escuecen. Y las que son ciertas, más que ninguna.

Cestas de Año Nuevo Chino

Resulta que los que vivimos en China y tenemos la suerte de poder viajar a nuestros países de origen durante nuestras Navidades, luego volvemos aquí y casi, casi enlazamos con el Año nuevo Chino (春节, Chūn Jié o Fiesta de la Primavera) al que debidamente dedicaré un post dentro de muy poco.

El caso es que este año el enlace ha sido más corto que nunca, porque esta fiesta nacional (la más importante del calendario chino, y que les otorga a sus ciudadanos una semana entera de vacaciones oficiales) al regirse por el calendario lunar es cambiante, es decir que no es como nuestra Nochebuena que siempre cae en el 25 de Diciembre.

Por ejemplo el año pasado la, llamémosla, Nochevieja china cayó en la noche del 17 al 18 de Febrero. Sin embargo este año toca del 25 al 26 de Enero.

Pues bien, el ambiente festivo ya se nota en la ciudad y como en las Navidades occidentales, las oficinas ya están celebrando las cenas de empresa. En la oficina de mi novio, que es el único occidental de una empresa china, la cena se hizo la semana pasada. Además de actuaciones rollo fin de curso en el instituto, donde cada grupo de trabajo (entiéndase departamento) se había preparado una performance, baile o canción para representar ante los demás, se hizo una especie de rifa o tómbola en la que sorteaban premios como teléfonos móviles o los famosos sobres rojos (红包 o hóng bāo) tan típicos en esta época que contienen dinero. A todo el que no le tocó un premio de los grandes se les repartió lo que podríamos entender por una cesta de Navidad.

Cuando mi novio la trajo a casa, me senté frente a la caja, cual niña la mañana de reyes, con una inmensa curiosidad por saber cómo sería una cesta de año nuevo chino.

Resulta que los que vivimos en China y tenemos la suerte de poder viajar a nuestros países de origen durante nuestras Navidades, luego volvemos aquí y casi, casi enlazamos con el Año nuevo Chino (春节, Chūn Jié o Fiesta de la Primavera) al que debidamente dedicaré un post dentro de muy poco.

El caso es que este año el enlace ha sido más corto que nunca, porque esta fiesta nacional (la más importante del calendario chino, y que les otorga a sus ciudadanos una semana entera de vacaciones oficiales) al regirse por el calendario lunar es cambiante, es decir que no es como nuestra Nochebuena que siempre cae en el 25 de Diciembre.

Por ejemplo el año pasado la, llamémosla, Nochevieja china cayó en la noche del 17 al 18 de Febrero. Sin embargo este año toca del 25 al 26 de Enero.

Pues bien, el ambiente festivo ya se nota en la ciudad y como en las Navidades occidentales, las oficinas ya están celebrando las cenas de empresa. En la oficina de mi novio, que es el único occidental de una empresa china, la cena se hizo la semana pasada. Además de actuaciones rollo fin de curso en el instituto, donde cada grupo de trabajo (entiéndase departamento) se había preparado una performance, baile o canción para representar ante los demás, se hizo una especie de rifa o tómbola en la que sorteaban premios como teléfonos móviles o los famosos sobres rojos (红包 o hóng bāo) tan típicos en esta época que contienen dinero. A todo el que no le tocó un premio de los grandes se les repartió lo que podríamos entender por una cesta de Navidad.

Cuando mi novio la trajo a casa, me senté frente a la caja, cual niña la mañana de reyes, con una inmensa curiosidad por saber cómo sería una cesta de año nuevo chino.




Yo andaba recordando la típica cesta española con su jamón su lomo y demás embutidos, su queso, sus turrones, botellas de vino o Champán… en fin lo normal en nuestra cultura, y cual fue mi sorpresa cuando al abrirla me encontré esto:





Bueno he de decir que en la caja ya ponía claramente frutas y vegetales… pero en el fondo eran todo vegetales. Una caja muy surtida teniendo en cuenta que lo más importante de esta fiesta china es el menú que se pone en la mesa, con decenas de platos, como no, cada uno con su significado (que prometo explicar en el post venidero), y que requieren mucha preparación y elaboración.


El problema que se nos plantea ahora es que la mitad de los ingredientes no sabemos cómo prepararlos, ni cómo cocinarlos. Especialmente el bambú, algunos tipos de setas (unas muy grandes que vienen envueltas en papel y las que están recubiertas por un plástico azul), una especie de calabacines amarillos, otra cosa que se parece a la batata y unas hojas verdes que huelen muy mal.





Pero como buena periodista de investigación, prometo enterarme que hacer con esta cesta (que más que de Navidad parece de la compra) y contaros nuestras nuevas aventuras culinarias asiáticas.


Mientras tanto, ¡váyanse preparando para recibir al año del Buey!




martes, 20 de enero de 2009

Que pasaría si…

¿Que pasaría en España si la blogosfera comenzara a colgar contenidos sobre un funcionario público, aparentemente corrupto, al que se le ve en fotos alardeando de gustos caros y lujosos que no podría permitirse con su sueldo normal de empleado del estado?

Pues pasaría que la opinión pública se escandalizaría, la policía comenzaría una investigación, algunos funcionarios hablarían indignados sobre el asunto, y su propio partido (solo si el tema ya ha saltado a la palestra, sino directamente lo taparían) y por supuesto la oposición, se manifestarían contrarios a estás prácticas, condenando el proceder del susodicho, a la vez que se declararían completamente desconocedores del asunto. Y para completar el panorama, incluso se emitirían horas y horas de programación telebasura para que la gente y los contertulios dieran su opinión sobre el tema. Todo esto, claro está, seguido por una cobertura brutal en foros y blogs.

Y bajo el mismo supuesto, ¿Que es lo que pasaría en China?... ¿Qué es lo que ha pasado en China? que el gobierno local ha decidido promulgar una nueva ley (que se saca de la manga) que directamente prohíbe a los internautas colgar cualquier información personal sobre los funcionarios en la red (entiéndase por información personal edad, estado civil, relaciones personales o salario). Bueno, hay que decir que también han despedido al funcionario, pero porque no les quedaba otra opción.

Y es que en la oriental provincia de Jiangsu, el mes pasado varios internautas colgaron fotos del funcionario Zhou Jiugeng, cabeza de la oficina de vivienda del distrito de Nanjing, luciendo un reloj de 100.000 Yuanes (unos 11.300 Euros) y fumando cigarrillos de 150 yuanes (unos 17 euros) cuando en China los paquetes de cigarrillos oscilan entre los 50 céntimos y 1 Euro, y el precio de los relojes, en fin, es bastante más asequible.

Además los bloggers aseguran que estas fotos muestran un estilo de vida bastante por encima de las posibilidades de un hombre con un, relativamente ajustado, sueldo de funcionario del estado. Con estas acusaciones la corrupción sobrevuela cualquier mente espabilada, y los internautas empezaron a pedir al gobierno que tomara cartas en el asunto.

Después de tener que dar su brazo a torcer y despedir al funcionario para no indignar a la opinión pública china, tras comprobarse que el funcionario en cuestión había utilizado fondos públicos para sus caprichos personales, el gobierno ha decidido que para que esto no vuelva a suceder, la solución es efectivamente, prohibir a los internautas que cuelguen información personal en la red bajo multa de 5.000 Yuanes y el castigo de no poder acceder a Internet en un periodo de 6 meses.

Vamos que les ha faltado añadir eso de “¡y a la cama sin cenar!”

lunes, 19 de enero de 2009

¿Sentimiento Maternal?

La política de un hijo único en china puede ser útil en algunos aspectos (en todos según el gobierno) pero en otros casos consigue que pasen cosas como esta:

Li Yingfang es una mujer de 36 años que ha sido condenada a muerte por un tribunal en la provincia de Shaanxi por haber contratado a un hombre para que estrangulara a su hijo de 9 años, y así ella poder tener otro hijo con su nuevo marido sin romper la política de hijo único que rige en China.

Pero dejadme que os cuente un poco más de la historia de la señora Li, porque es curiosa. Al morir su primer marido, le pasó la tutela de su hijo a la abuela del niño. Al casarse de nuevo, las leyes chinas contemplan que la nueva pareja puede tener un nuevo hijo legalmente si uno de ellos no tiene descendencia. Pero resulta que el nuevo marido de la señora Li ya tenía una hija de su antiguo matrimonio, así que Li decidió contratar a un asesino para que acabara con su problema: su hijastra. Pero o el asesino era un aficionado, o la niña muy espabilada, porque el caso es que la hijastra escapó de la trama sin morir. Lo que no dejó a la señora Li otra opción que mandar matar a su propio hijo, para lo que pagó 70.000 Yuan (unos 7.700 euros) a Wang Ruijie para que estrangulara a su hijo pequeño y se deshiciera del cadáver, lo que este hizo abandonando el cuerpo sin vida del pequeño en una cuneta.

Yo entiendo que la política del hijo único frustre a muchas madres y parejas, pero esto me resulta simplemente retorcido. Esta madre podía haber optado por tener otro hijo, con lo que se hubiera saltado la ley, y como pena habría tenido que pagar una multa al gobierno. Pero, recientemente he descubierto que aún pagando esa multa, esos niños no tienen derecho a los privilegios de los niños nacidos dentro de la legalidad. Por ejemplo no pueden acudir a los colegios públicos. ¿En qué se traduce esto? En que solo las familias con elevado poder adquisitivo pueden permitirse tener ese segundo hijo, no solo por el pago de la multa, sino también por los gastos que acarrea que ese niño no tenga pleno derecho en su sociedad. Seguramente la señora Li no tendría la capacidad de hacer frente a esos gastos y por ello tomó la inexcusable decisión que la ha llevado a la sentencia de muerte.

Pero, y siguiendo con el tema de la política de hijo único, existen otras situaciones en las que la ley contempla el nacimiento de un hijo legal: en el caso de pertenecer a una de las minorías étnicas, si ambos progenitores son hijos únicos, o si resides en las zonas rurales se te permitirá tener un segundo descendiente.

Esa es la ley, pero ¿cuál es el grado de aceptación por parte de la población? Según una reciente encuesta, no mucha.

Según China Daily, Jiang Fan, el viceministro de la comisión nacional de planificación familiar, declaró a raíz de la encuesta que “la reciente investigación muestra que al 70.7% de las mujeres les gustaría tener dos o más bebes. Algunas madres piensan que los hijos únicos pueden sufrir soledad y acabar mimados”. Además la encuesta asegura que el 83% de las mujeres quieren un niño y una niña.

Tras estas declaraciones, se ha comenzado a especular con las posibilidades de que el gobierno pueda plantearse el revisar esta ley. Pero si tenemos un poco de memoria, recordaremos que el año pasado, un oficial del gobierno también dio a entender a la prensa que la ley del hijo único podría estar siendo revisada, y días después, un portavoz salió al quite desmintiendo los rumores y asegurando que la obligación del hijo único seguirá vigente por lo menos una década más, para evitar que la población china supere los 1.400 millones de habitantes.

El caso es que a esta señora y madre Li algo no termina de hacerle buena conexión. Bien que quiera tener un nuevo hijo con su recién estrenada pareja, bien que por exigencias de guión no puedas tenerlo pero aún así sigas sintiendo la llamada de la maternidad… pero como de incomprensible es que por un deseo de sentimiento maternal, pretendas matar a un hijo que ya tienes para poder tener otro. La verdad es que a veces los razonamientos humanos (o la falta de ellos) me resultan incomprensibles.

¡Y lo peor de todo es que esta señora es capaz de mandar matar a su propia descendencia con tal de obrar dentro la ley! Es decir, me salto la ley porque voy a matar a mi hijo, pero como meta final es no quebrantar la ley gubernamental que me prohíbe tener más de uno.

¿Y estos son los chinos que van a dominar el planeta? Bueno, esta precisamente
ya no.

domingo, 18 de enero de 2009

Ciudad Con Ley

Una de las cosas que más he notado tras mí vuelta a la capital China, es la tranquilidad y la seguridad que emanan las calles de esta ciudad.

Todo lo contrario a Madrid. Si bien he vivido en la capital española durante toda mi vida, en estos dos años de ausencia ha cambiado tanto que puedo decir que paseando por sus calles y cogiendo su metro me he llegado a sentir algo guiri.

Para empezar cuando yo me fui de Madrid, no existían ni el metrosur ni los metros ligeros, así que mi primer contacto con estas nuevas líneas fue algo caótico: no sabía que billete tenía que sacar de la máquina, no sabía que máquina elegir para comprar el billete adecuado, y para mi asombro hay estaciones que ya no tienen ni ventallita con alguien dentro, así que me ví preguntándole al de seguridad de la estación como podía comprar el billete necesario, ya que el que yo ya había comprado y validado no servía para el destino que yo me proponía. Un jaleo. Él, muy amable, me indicó por donde salir, que billete comprar y como conseguirlo en la máquina de turno, pero me sentía tan paleta que me dieron ganas de decirle “oiga no se piense que yo acabo de llegar del pueblo y es que nunca he visto el metro eh!, que yo soy gata de toda la vida…” pero opté por no justificarme e irme con mi vergüenza a otra línea.

Me encontré con un metro muy multicultural en Madrid, más que nunca, tanto que hubo un momento en que la única española que iba en el vagón era yo. Cosa que no me sorprende, porque normalmente en Pekín la única del vagón que no es china soy yo también, así que parece que me estoy acostumbrando a eso de ser minoría en los transportes públicos.

El caso es que con los ojos de guiri con los que yo estaba viendo Madrid esos días, me resultó una ciudad tremendamente insegura. He de decir que a ello también ayudó un terrible programa sensacionalista y especialmente alarmista que vi la noche anterior en Telemadrid en el que le dedicaron cerca de una hora a los peligros de viajar en el metro: que si robos de noche, que si carteristas en cada esquina. El caso es que me entró tal paranoia que según entré en el metro me daba la sensación de que todo el mundo me quería robar y de que todos a mi alrededor eran carteristas profesionales… y todos parecían sospechosos claro.

Y en cuanto a las oscuras calles, mientras paseaba, con el bolso bien cerrado y agarrándolo contra mí y los bolsillos vacíos por si acaso, me iba acordando de una amiga francesa que me había encontrado meses antes en Pekín. Al verme me contó que su hermana pequeña se había mudado a Madrid para estudiar en ICADE. ¿Y que tal le va? Le pregunté. Bueno, contestó ella, el primer día, según llegó, le robaron el bolso a punta de navaja cuando volvía de la universidad. Ah!, que bien, que orgullosa me siento de mi ciudad natal, pensé.

Eso es algo que nunca he oído en Pekín. Ningún robo a mano armada, ningún amigo al que hayan atracado o dado un tirón o abordado en un cajero. Nada.

Siempre recordaré algo que me pasó uno de los primeros meses a nuestra llegada. Viniendo de una ciudad como Madrid, lo primero que hicimos fue preguntar, mapa en mano, a que zonas era aconsejable no ir o que barrios no debíamos frecuentar por motivos de seguridad personal. Nuestro interlocutor nos miraba con los ojos muy abiertos y una medio sonrisa incrédula sin terminar de entender que era exactamente lo que nos preocupaba. El caso es que nos dijeron que no había problema que la ciudad era muy segura. Y cierto es.

Una noche, iba con mi novio paseando por un oscuro y solitario hutong, sin asfaltar y sin alumbrado eléctrico a eso de las 5 de la mañana, cuando de una esquina salen tres chinos (lo normal cuando estás en China, vamos) los tres con pinta de mafiosos vestidos con un traje negro y camisa blanca (los calcetines seguramente también serían blancos, pero no se los vimos). Si yo me hubiera encontrado con semejante estampa en un callejón de Madrid, me hubiera muerto del miedo y del susto al instante, sin embargo en Pekín, ellos siguieron su camino, nosotros el nuestro, y sin más aquello pasó a ser una anécdota de la aprensión con la que vivimos los que residimos en ciudades con una criminalidad y peligrosidad considerable.

No digo que en Pekín no haya robos, ni atracos, lo que digo es que no son algo ni común ni habitual. Y la verdad se respira una tranquilidad que da gusto. No tienes que ir siempre pendiente del bolso, o de lo que llevas en los bolsillos, y no tienes que andar por la calle sospechando de que todo el que se te acerca lleva malas intenciones. Y sinceramente eso me parece un lujo.

Esta seguridad puede ser debida a muchos motivos, no todos ellos deseables, claro, pero sea debido al semi estado policial que reina en el país, o por el miedo que tengan sus ciudadanos a las represalias, siendo los contras mucho mayores que los pros o los beneficios resultantes del crimen en sí. Sea por lo que sea, el caso es que aquí se puede pasear tranquilo.

viernes, 16 de enero de 2009

Está pasando

Si tantas veces he dicho y repetido que la situación en China no podía durar, el mes pasado pudimos asistir a la prueba fehaciente de que algo se está moviendo en este país asiático.

Recordemos que a finales de 2008 se ha celebrado el 30 aniversario de las reformas de Deng Xiaoping que hicieron de China el boceto de lo que es ahora y será en un futuro, y lo que no es normal es que a la misma vez que el país avanza, se desarrolla, crece hasta ahora a un ritmo exacerbado y evoluciona haciéndose global en cuanto al aspecto capitalista y cultural se refiere, no es normal digo, que el Partido siga intentando mantener un monopolio político y un control férreo de la población al más puro estilo “dictadura durante la obsoleta guerra fría”.

Todo no se puede, y esto tenía que caer por su propio peso, y así ha sido: El 10 de Diciembre un nutrido grupo de 300 valientes (suena a la película de Esparta pero en versión asiática) colgaron un manifiesto en Internet, llamado Charter 08, que según The Guardian, emula su nombre del famoso Charter 77 de Checoslovaquia.

En el documento, publicado el mismo día del 60 aniversario de la declaración universal de los derechos humanos, constituye un llamamiento a la pluralidad de partidos políticos, condena los recientes esfuerzos de modernización por haber “despojado a los ciudadanos de sus derechos”, y apela a la reforma política y una nueva constitución liberal y democrática.

El periódico británico asegura que el manifiesto ha sido considerado como el mayor acto público de protesta contra el Gobierno Comunista desde los acontecimientos previos a la masacre de Tian an men de 1989. Y por ello, como era de suponer, la respuesta del gobierno no se hizo esperar. Según informa The Guardian algunos de los partidarios del manifiesto han sido encarcelados y al menos 70 de los firmantes originales del documento han sido citados o interrogados por la policía.

El conocido disidente Liu Xiaobo ha sido confinado a arresto domiciliario. El escritor Wen Kejian ha sido detenido en la ciudad resort de Hangzhou, cerca de Shanghai. La policía también ha registrado el domicilio en Beijing de uno de los principales autores del Charter, confiscando su pasaporte, sus ordenadores, sus libros y sus cuadernos de notas.

La policía ha incluso ordenado al Profesor Xu Youyu, un eminente filósofo de la Academia China de Ciencias Sociales, que se retracte de su firma en apoyo al manifiesto.

Y en cuanto al control sobre su divulgación en China, el ministerio de propaganda del gobierno central ha advertido a todos los medios de comunicación nacionales que no entrevisten o escriban ningún artículo acerca de ninguno de los firmantes del Charter 08.

Sin embargo, esto no ha evitado que el documento circule ampliamente por el territorio chino, que según diversas fuentes ha recopilado ya más de 7000 firmas.

Y es que la bonanza financiera, las libertades y el del deseo de usar tus derechos van de la mano. No puedes darle alguien una tarjeta de crédito para que compre un ordenador y luego esperar que no lo use. No puedes darle alguien libertad económica y a la vez intentar frustrar su libertad política e intelectual.

En mi opinión el error del partido ha sido pensar que podía zambullir a su población en el movimiento capitalista global, dejándoles comprar, vender y tener propiedad privada, pero seguir pretendiendo negarle el resto de las prácticas naturales que van con el desarrollo personal y total de una nación.

Los chinos están reaccionando. Está pasando, y antes de lo que yo esperaba. La mayor de mis preocupaciones es que, con el año de aniversarios (buenos y malos oficialmente hablando) que nos espera, el 20 aniversario de la matanza de Tian an men, el 50 aniversario del levantamiento antichino en el Tibet que acabó con el exilio del Dalai Lama y el 60 aniversario de la fundación de la Republica Popular de China, lo que más me preocupa digo, son los nervios que les están entrando a los mandos del partido, y sobretodo que estos les lleven a dar un paso más en la barbaridad por el control y por mantenerse en el poder.

Esperemos que la atención mediática que puede suscitar ahora mismo China, actuando los periodistas y blogger internacionales como denunciantes, haga que las iras y el miedo al cambio total del partido en el poder se vean refrenados.

¿Estaremos verdaderamente siendo testigos de un cambio historico en China? Me sentiría orgullosa de poder decirle a mis nietos que yo lo viví desde Pekín. Así lo espero.

jueves, 15 de enero de 2009

De Locos

El 8 de Diciembre algunos medios internacionales se hicieron eco de una noticia publicada por The Beijing News. En aquel momento no pude dedicarle un post, pero me gustaría hacerlo ahora por el interés que la noticia me suscita, o si no por lo curioso del asunto.

Resulta que los oficiales del gobierno local en la oriental ciudad de Xintai, de la vecina provincia de Shandong, han encontrado una poco ortodoxa, pero efectiva, manera de quitarse de encima a los que protestan: Los internan en centros psiquiátricos y los declaran dementes. Si, si, así como lo leéis: los declaran enfermos mentales.

Una investigación ha sacado a la luz que al menos 18 personas han sido detenidas después de intentar llevar sus quejas sobre los oficiales locales a las autoridades de más alto rango.

En China, cuando una persona de a pie encuentra sus quejas desoídas tiene la oportunidad de saltarse al gobierno local y pedir la intercesión de mandos más altos o directamente del gobierno central en Pekín. Son los llamados peticionarios.

Y aquí es cuando entran en juego las acciones o desacciones de los gobiernos locales, muchos corruptos hasta la médula, que quieren evitar que desde la capital les pongan la cara colorada, y además intentan demostrar que en su zona está todo bajo control (y en esta sociedad la interpretación común es que si hay quejas no hay control).

Así que en Xintai, si te quejas es que tienes que estar tarado. No puede haber ninguna persona en su sano juicio que vaya contra el Partido… así que ni juicio, ni petición de intercesión ni nada de nada. Temporada en el psiquiátrico, medicado a la fuerza todo el día, y si tienes suerte, como algunos de los secuestrados de una manera dudosamente legal, te dejarán marchar tras unas cuantas semanas internado, pero sólo después de prometer, y firmar en un papel oficial, que no volverás a protestar.

Tan absurda e increíble como resulta, esta práctica parece no ser nueva.
The Guardian, en su noticia sobre el tema, cita a Robin Munro, autor de “La inquisición psiquiátrica de China: Disentir, Psiquiatría y la ley en la china posterior a 1949” y que opina así sobre el tema: “Hasta el principio de los 90, la práctica policial de enviar a gente a asilos mentales sin ningún tipo de justificación era básicamente aplicada a disidentes políticos. Pero desde entonces hemos sido testigos de una tendencia muy distinta. Cada vez más (los enviados a este tipo de instituciones) son menos de esta variedad (la de disidentes políticos) y más peticionarios o gente que denuncia la existencia de prácticas ilegales, corrupción o simplemente se queja de manera persistente”.

Y el problema es que una vez que un policía o un psiquiatra civil ha certificado a alguien como enfermo mental, este resulta incapacitado y pierde sus derechos legales por lo que puede ser retenido indefinidamente.
“Es una manera encubierta de silenciar a la gente… No hay responsabilidades ni supervisión. La persona desaparece de manera efectiva, y con ella toda evidencia que se haya reunido en contra de los oficiales” sentencia Munro.

Una jugada maestra donde las haya que llena los psiquiátricos de ciudadanos con conciencia a los que dopan y coartan para que se alienen con los demás dentro del sistema, y deja a oficiales sin escrúpulos sueltos y ejerciendo su poder por las calles. Desde luego está claro que aquí hay algo que no funciona, pero y yo me pregunto, con estas instituciones mentales llenas de peticionarios y disidentes… ¿Qué harán los chinos con los locos de verdad?

Chinonautas


De vuelta en China tras mis fugaces vacaciones de Navidad he comprobado, con alivio, que los rumores sobre la re-censura de la edición online de la BBC en territorio chino eran falsos.


Así, hoy he podido leer una noticia de la plataforma de información británica que se hacía eco de un informe sobre el uso de Internet en este país asiático.


El informe ha sido publicado por CINIC (China Internet Network Information Centre) es decir, Centro Chino para la Información sobre Internet.


Dicho sea de paso, esta organización ha elegido bastante mal su acrónimo teniendo en cuenta que “cynic”, que suena igual pero se escribe con “Y”, en inglés significa cínico, lo que ya le quita bastante verosimilitud al asunto. Si a esto le añadimos que la organización depende directamente del gobierno Chino, no se que grado de credibilidad darle a los datos que presentan.


Pero el caso es que CINIC ha publicado un estudio que asegura que la población china de internautas, que ya es la mayor del mundo, ha aumentado hasta los 298 millones, lo que supone un crecimiento del 41.9% en cuanto al año anterior, una cifra que equipara a los usuarios de la red con casi la población total de Estados Unidos. Ahí es nada.


Según la BBC, el informe también muestra un incremento en el número de personas que acceden a Internet a través de teléfonos móviles, siendo los jóvenes sus mayores usuarios. Y también apunta que el incremento de internautas en el campo es mayor que en las zonas urbanas.


Todo esto, aunque sorprendente resulta obvio, si nos paramos a pensar que es ahora cuando el poder adquisitivo de los chinos está aumentando, y es ahora cuando está apareciendo la, hasta ahora inexistente, clase media.


Por otra parte, y refiriéndome al aumento del uso de Internet en el campo, no resulta extraño pensar que esto sea así teniendo en cuenta que la red era un herramienta habitual en las ciudades, mientras que el acceso desde el campo era simplemente imposible. Por ello cualquier aumento ahora, por mínimo que sea, va a aparecer como mayor que en las zonas urbanas.


Dejando a un lado el estudio, es curioso como cuanto más crece la población online, más arduos se hacen los intentos por parte del gobierno chino por controlar lo que estos internautas pueden y no pueden hacer en el que, en otros países es conocido como el medio libre por excelencia.


El 5 de Enero, se podía leer la información sobre la nueva (¿y revolucionaria?) campaña que el gobierno chino ha puesto en marcha para “Limpiar la red de contenido vulgar e inapropiado” en lo que a mi, y a muchos, nos suena a una forma encubierta de pura censura.


La campaña, que será implementada por 7 ministerios oficiales, tiene como meta proteger la moral pública, manteniendo a sus ciudadanos lejos de contenido poco apropiado como pueden ser, y cito a la BBC, “chicas guapas en sugestivas poses”.


Para ello se ha publicado una lista negra en el que aparecen el nombre de 19 páginas de Internet, entre las que se encuentra Google y su competidor chino Baidu, y ha avisado a sus oscuros integrantes que las opciones son o retirar el contenido inapropiado de sus páginas, o enfrentarse a las consecuencias, es decir, el cierre en su territorio. De nuevo, traduzco para el que no entienda el lenguaje diplomático chino: “O quitáis de vuestras páginas lo que nos plazca y pasáis por el aro, u os censuramos y se os acaba el chollo”


Efectivamente el gobierno sabe como presionar, y ahora mismo tiene la sartén por el mango. Y es que seguro que muchos acaban accediendo a las exigencias del Partido con tal de seguir metiendo cabeza en el jugoso mercado de los internautas más numerosos del planeta. Algo que en mi opinión no dejaría de ser lamentable, y haría a esas empresas responsables de colaborar en la desdeñable tarea de frenar deliberadamente el progreso de las libertades en China. ¿Pero quién con un poco de sentido capitalista va a culparles de querer mantener a flote su negocio y sus beneficios, y más en los tiempos que corren?


Pero además de este, el problema es el de siempre: la lucha contra la pornografía en Internet puede estar encubriendo un intento de acabar también con toda crítica al Partido Único que gobierna el país, y al que no le hacen ninguna gracia las opiniones contrarias a las suyas que muchos de los ahora (y según CINIC) 162 millones de blogger se dedican a filtrar en la red, y por los que muchos son detenidos.


Prueba de este doble interés es la aparición en la lista de ingratos de Tianya, una página conocida por sus críticas al gobierno.


En el fondo entiendo que lo intenten, (controlar el acceso a la información de la población), porque es de lo que se ha nutrido su poder durante décadas, pero sinceramente espero que no lo consigan, y que en algún momento, un movimiento masivo de chinonautas consiga vencer los esfuerzos del gobierno e implantar su derecho a una libre navegación, aunque desde luego, está claro que no se lo van a poner fácil.


Soy consciente de que esta es una visión utópica, pero leía hoy una cita celebre que me ha alentado en mis deseos: "La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor." (Anatole France) Y eso es lo que yo espero para los chinos, un futuro mejor.


La otra opción me da un poco más de repelús, y es que el modelo chino se acabe extendiendo y terminemos todos siendo controlados y vigilados por nuestros gobiernos creadores y dadores de información… Ya veremos que nos depara el 2009.


Desde el ojo del dragón, que ya se está desperezando, seguiremos informando.